Según dicho informe, a pesar de que en los últimos años la percepción del riesgo de los campos electromagnéticos (generados, por ejemplo, por las antenas de telefonía móvil o por los mismos dispositivos móviles) ha aumentado considerablemente en nuestra sociedad, las últimas investigaciones científicas realizadas señalan que el teléfono móvil no tiene ningún efecto nocivo para la salud.
Una inquietud generalizada
Según publica PortalTIC.es, los estudios más recientes no han podido encontrar pruebas que permitan afirmar que las emisiones procedentes de las estaciones base y de los teléfonos móviles sean perniciosos.
Concretamente, en nuestro país los resultados han sido contundentes: en los análisis experimentales no se ha recogido ninguna señal concluyente de efectos genotóxicos ni carcinogénicos derivados de la exposición a los campos de radiofrecuencia, dentro de los límites de seguridad establecidos internacionalmente.
En los últimos años, cuestiones como si es cierto que utilizar el teléfono móvil puede producir cáncer o si la existencia de una antena base cerca de un colegio puede resultar perjudicial para la salud de los niños han acaparado las páginas de los medios de comunicación.
Según publicamos en Tendencias21 anteriormente, de hecho, casi la mitad de los europeos cree que los teléfonos móviles afectan a su salud. El informe del CCARS parece, sin embargo, tranquilizador.
En él, se resume la visión generalizada de los comités nacionales e internacionales acerca de la valoración de riesgos relacionados con la exposición a señales de radiofrecuencias en ambientes residenciales, públicos u ocupacionales, destacando su inocuidad.





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