Una nueva tecnología desarrollada por la compañía norteamericana 3M hará posible que dispositivos móviles, como los teléfonos, muestren imágenes en tres dimensiones, sin necesidad de usar gafas especiales.
Según publica la revista Technology Review, la nueva tecnología ha sido bautizada como Vikuiti 3-D, y funciona mediante la presentación de imágenes que resultan ligeramente distintas para el ojo izquierdo que para el derecho.
De esta forma, se consigue que el observador experimente un efecto “auto-estereoscópico”, esto es, se consigue generar una sensación de profundidad en la imagen porque el cerebro interpreta ambos estímulos visuales como uno solo.
Cómo funciona
Vikuiti 3-D funciona gracias a unas estructuras reflectantes con forma de prisma que están situadas en la parte trasera de una película de polímero y a diminutas microlentes colocadas en la parte frontal de dicha película.
Ambos componentes dirigen la luz a través de una pantalla de cristal líquido situada también en la parte frontal de la película de polímero.
Cuando la luz, que es emitida por diodos, pasa a través de esta pantalla, rebota en dos direcciones emitiendo imágenes ligeramente diferentes entre sí.
Así, si se mantiene el dispositivo a la distancia correcta, cada ojo recibe una perspectiva distinta, lo que provoca el efecto óptico de la tridimensionalidad, con una frecuencia de refresco de 120 Hz.
Gran desafío
Este efecto óptico se ha utilizado ya en pantallas de televisión, como la WOWvx 3-D de Philips, pero en los dispositivos móviles supone un gran desafío.
Los móviles suelen tener pantallas y píxeles más pequeños, lo que supone que las estructuras con forma de lente de la película son también particularmente pequeñas.
Por esa razón, el proceso de diseño de dichas lentes ha de ser de alta precisión, y se debe conseguir que cada una de ellas se alinee correctamente con el prisma correspondiente.
Para conseguirlo, 3M ha utilizado un proceso llamado microreplicación, una técnica de impresión diseñada por la misma compañía, con el que se pueden producir estructuras de un grosor de decenas de micrómetros en una película de sólo 75 micrómetros de grosor.
Por otro lado, las pantallas auto-estereoscópicas presentan importantes complicaciones por el llamado efecto de paralaje (desviación angular de la posición aparente de un objeto, dependiendo del punto de vista elegido), que se produce cuando la cabeza del observador se mueve y la perspectiva 3-D se pierde. Esta situación puede provocar incluso mareos.
Por este motivo, la mayoría de las compañías que fabrican pantallas siguen centrando sus esfuerzos en técnicas 3-D que requieran el uso de gafas.
Según publica la revista Technology Review, la nueva tecnología ha sido bautizada como Vikuiti 3-D, y funciona mediante la presentación de imágenes que resultan ligeramente distintas para el ojo izquierdo que para el derecho.
De esta forma, se consigue que el observador experimente un efecto “auto-estereoscópico”, esto es, se consigue generar una sensación de profundidad en la imagen porque el cerebro interpreta ambos estímulos visuales como uno solo.
Vikuiti 3-D funciona gracias a unas estructuras reflectantes con forma de prisma que están situadas en la parte trasera de una película de polímero y a diminutas microlentes colocadas en la parte frontal de dicha película.
Ambos componentes dirigen la luz a través de una pantalla de cristal líquido situada también en la parte frontal de la película de polímero.
Cuando la luz, que es emitida por diodos, pasa a través de esta pantalla, rebota en dos direcciones emitiendo imágenes ligeramente diferentes entre sí.
Así, si se mantiene el dispositivo a la distancia correcta, cada ojo recibe una perspectiva distinta, lo que provoca el efecto óptico de la tridimensionalidad, con una frecuencia de refresco de 120 Hz.
Gran desafío
Este efecto óptico se ha utilizado ya en pantallas de televisión, como la WOWvx 3-D de Philips, pero en los dispositivos móviles supone un gran desafío.
Los móviles suelen tener pantallas y píxeles más pequeños, lo que supone que las estructuras con forma de lente de la película son también particularmente pequeñas.
Por esa razón, el proceso de diseño de dichas lentes ha de ser de alta precisión, y se debe conseguir que cada una de ellas se alinee correctamente con el prisma correspondiente.
Para conseguirlo, 3M ha utilizado un proceso llamado microreplicación, una técnica de impresión diseñada por la misma compañía, con el que se pueden producir estructuras de un grosor de decenas de micrómetros en una película de sólo 75 micrómetros de grosor.
Por otro lado, las pantallas auto-estereoscópicas presentan importantes complicaciones por el llamado efecto de paralaje (desviación angular de la posición aparente de un objeto, dependiendo del punto de vista elegido), que se produce cuando la cabeza del observador se mueve y la perspectiva 3-D se pierde. Esta situación puede provocar incluso mareos.
Por este motivo, la mayoría de las compañías que fabrican pantallas siguen centrando sus esfuerzos en técnicas 3-D que requieran el uso de gafas.





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